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Rosalío Solano, el primer Cinefotógrafo reconocido con un Ariel de Oro

Figura sobresaliente de la época de oro del cine mexicano, Rosalío Solano se caracterizó por su manejo de la cámara y su habilidad para tomar escenas intrépidas, quizás herencia de su niñez al sortear el accidentado terreno de la Peña de Bernal a la que subía con agilidad, tierra que vio nacer a Rosalío el 30 de agosto de 1914.
A los seis años se queda huérfano de padre y es cuando su señora madre decide que la familia emigre a la ciudad de México, donde ella morirá ocho años después, dejando en la más horrenda orfandad al jovenzuelo Chalío, apenas a los catorce años. En 1932, a sus dieciocho años, participa por primera vez en una película, siendo precisamente Sobre las Olas del director Miguel Zacarías, cargando los cables y reflectores para la tramoya del foro. Ahí es donde conoce al cinefotógrafo Guillermo Baqueriza, con quien descubre la magia de la fotografía al ayudarle en su laboratorio. Solano fue uno de los fundadores de la primera unidad de rodaje fija que hubo en el cine nacional: la famosa unidad “Estrella”.
En 1937 pudo figurar como asistente de cámara de Gabriel Figueroa en la película La Adelita, puesto en el que se desempeñaría ascendentemente junto a maestros de la talla del propio Gabriel Figueroa, Ross Fisher, Jack Draper, Alex Phillips Sr., Jorge Stahl hijo y otros. Phillips fue su influencia principal en el conocimiento y dominio del arte de saber ser y hacer, no sólo en cuanto a fotografía sino en el sentido humano, al grado de que lo llega a considerar no sólo su maestro sino su segundo padre. 
En 1950, Rosalío debuta como cinefotógrafo en Doña Clarines. En ese mismo año, filmando Deseada -con Dolores del Río- en Yucatán, Álvarez Bravo le hizo el elogio máximo: “Usted nació fotógrafo”. A lo largo de los 36 años restantes, Chalío se afirmó como uno de los valores máximos del Séptimo Arte, hasta acumular cerca de doscientas películas de toda índole.
Fue reclamado por las luminarias más bellas, entre ellas María Félix, que en La Valentina (1965) lo halagó asegurándole: “que nadie la había sacado tan hermosa”, puesto que la proyectaba hasta el máximo de sus encantos. En esa ocasión es cuando la bella mujer le impone el mote de Brujo, por su capacidad de captar lo mejor de cada rostro -componiendo hasta al más feo. Las hijas de don Rosalío me dicen que para esa película su padre ordenó a la maquillista de la Félix que le quitara maquillaje y la dejara más al natural, agradeciendo La Doña tal decisión una vez que supervisó la fotografía.
La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas reconoció y agradeció su legado a Rosalío Solano, concediéndole en 2007 el Ariel de oro por su larga y destacada trayectoria fotográfica, único galardón otorgado a un cinefotógrafo en la historia del cine mexicano. El 31 de agosto del 2000, el municipio de Querétaro honró a Solano, dando su nombre al nuevo cine teatro de la ciudad capital del estado, y en julio del 2007 le otorgó la presea “Germán Patiño”, máximo reconocimiento que da el Ayuntamiento de Querétaro a los artistas y promotores de la cultura.
Nunca se olvidó de su Bernal del alma y así impulsó que esta risueña villa se consolidara como set cinematográfico natural, al influir en productores y directores para que se filmaran en ésta, su tierra natal, diferentes películas cargadas de grandes estrellas del cine mexicano, como La Cucaracha y Las fuerzas vivas. Solano ayudó con su prestigio a darle más fama a! mágico Bernal, y por ello el Ayuntamiento de Ezequiel Montes, en 2006, le entregaron las llaves de la villa y lo declararon hijo predilecto del municipio.
En el recientemente inaugurado Museo del Cine Nacional “Rosalío Solano” se exhiben una colección con fotografías, premios y reconocimientos que le fueron otorgados al ganador de diosas de plata, Arieles, heraldos, medallas y reconocimientos por su mérito cinematográfico, objetos donados por la señora Sofía Aupart González, viuda de Solano. 
Rosalío Solano Quintanar murió en Cuernavaca el 20 de agosto de 2009, víctima de un paro respiratorio.

Con información de Face/Andrés Garrido del Toral

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